Cuando tenía 25 años dejé un trabajo de ingeniero para hacer la vuelta del mundo.
Mi idea era salir de esta vida convencional,
salir de este traje y corbata,
para explorar nuevos caminos.
A los pocos meses llegué a un pueblo de México.
San Miguel de Allende
Unos de esos pueblos antiguos con casas de colores,
mercados llenos de frutas,
y tacos en la calle.
Esta pequeña ciudad tenía algo muy particular que no encontré en otras partes de México, quizás del mundo.
Era un Núcleo Artístico.
No sé bien cuál fue la razón,
pero toda una comunidad de artistas habían elegido el lugar para crear y desarrollar su pasión.
Este pueblo respiraba arte.
Allí conocí a muchos artistas: eran poetas, pintores, escultores, bailarines.
Algunos famosos, algunos totalmente desconocidos.
Me imaginaba París, la Bohème, al principio del siglo 20.
Picasso, Braque, Modigliani, Brancusi.
Revolucionando el arte.
O Nueva York en los años 40.
Estas épocas siempre me fascinaron.
Y por eso me fascinó tanto San Miguel de Allende.
Porque en los artistas hay algo que no se encuentra en ningún otro tipo de “trabajo”.
La pasión.
Una pasión descomunal.
Una entrega total que los impulsa a crear y a desafiar las convenciones.
En este pueblo perdido de México descubrí que se podía (y se debía) vivir de su pasión.
Me marcó profundamente.
No sé…
Me parece que el mundo se está equivocando enseñando a los niños un trabajo en vez de ayudarles a buscar una pasión.
¿Cuántos años pasamos en la escuela?
joder..
¿Cuántas personas luego viven haciendo algo que les motiva profundamente?
Pasé 5 meses en este pueblo.
Y me cambió la vida para siempre.
Estar con personas completamente alejadas de una vida convencional,
poniendo toda su energía en algo en lo que creían,
fue un despertar en mi vida.
Me di cuenta de que rodearse de personas entregadas,
en un entorno que fomenta la creatividad y la pasión,
puede transformar no solo la manera de vivir,
sino también la manera de ver el mundo.
Es este mismo espíritu, lo que buscamos recrear en la residencia del Mandala.
Un lugar para explorar, aprender, vivir algo diferente.
Con entusiasmo
Con motivación
Con pasión.
Algo que da sentido porque tiene sentido.
Es participar en un proyecto que demuestra que otros caminos son posibles.
Que podemos vivir de manera más sencilla, más respetuosa de la naturaleza.
Y, al igual que San Miguel de Allende me mostró que la pasión puede transformar vidas,
El Mandala busca ser ese espacio donde las personas encuentran una fuerza interna que les dice: ‘Yo también puedo.’

“La Residencia es el tipo de experiencia que me hubiera encantado descubrir después de haber renunciado a un trabajo de ingeniero”
¿Qué es un Residente del Mandala?
La residencia es una experiencia de voluntariado durante una estancia larga (entre 3 y 9 meses).
Un residente es persona que se involucra y participa en el proyecto con una misión, objetivos y responsabilidades específicas según su área de trabajo.
Estamos buscando:
- Residente Huerta
- Residente Cocina
- Residente Bioconstrucción
- Residente Video y Redes Sociales
No hay ningún tipo de intercambio económico.
Comenzamos con una primera experiencia de prueba, un voluntariado de dos semanas en Marzo.
Es un tiempo donde conocernos compartiendo y trabajando para luego abordar la residencia a largo plazo si ambas partes estamos a gusto.
Es una experiencia …
La residencia del Mandala es una experiencia única que te invita a explorar y profundizar en un aspecto clave del proyecto, con el acompañamiento cercano de un equipo que te motiva y desafía a dar lo mejor de ti.
Es el espacio ideal para adquirir nuevas habilidades, expandir tus conocimientos y establecer una base sólida que te permita avanzar con confianza en tu camino hacia un proyecto futuro.
Es un intercambio…
Desde el Mandala te ofrecemos vivir una experiencia transformadora.
Formas parte de un proyecto trabajando en equipo en un ámbito real y positivo con personas apasionadas que creen y actúan para un futuro resiliente y sostenible.
Buscamos llegar a un intercambio justo donde el aprendizaje está en el centro.
Está incluido alojamiento y comidas, espacio de trabajo, disponibilidad de materiales y la posibilidad de participar en cursos y eventos del Mandala.
¿Te motiva?
Como parte del proceso, las primeras dos semanas serán una fase de prueba.
Este tiempo es clave para conocernos mejor y asegurarnos de que estamos alineados en objetivos y expectativas. Es una oportunidad para que explores cómo funciona el centro, cómo interactúa el equipo, cómo es la convivencia y cuáles son los valores que guían al Mandala.
Si sientes que esta experiencia es la que buscas y crees ser la persona adecuada, completa el formulario de inscripción según el área de tu interés (Huerta, Bioconstrucción, Video y Redes).
Tómate el tiempo necesario para responder las preguntas de manera reflexiva, ya que nos ayudará a conocerte mejor. Cuéntanos sobre tus experiencias previas y lo que te motiva a unirte al equipo.
Si todo sigue en marcha, coordinaremos una llamada para conocernos personalmente.
Las Residencias están disponibles de marzo a octubre.
¿Para quién es la Residencia?
La Residencia en El Mandala está abierta a todas las personas apasionadas, con experiencias previas o conocimientos concretos.
Buscamos una persona super motivada, con energía activa y muchas ganas de aprender, que esté alineada con los valores y éticas del Mandala.
Valoramos la actitud entusiasta y proactiva por sobre los conocimientos.
Trabajaremos en equipo, acompañando y guiando en la planificación y el desarrollo del trabajo.
Consideramos que debe ser una persona capaz de tener autonomía, organización, proactividad e iniciativa en el trabajo.
Al ser también un espacio familiar, es necesario poder comunicarse y expresarse para tener una convivencia amena, y a la vez tener flexibilidad y apertura para colaborar en otras tareas del día a día.
En algunos casos, podrías trabajar con Voluntarios. Debes ser capaz de trabajar en equipo e idealmente de liderar un grupo: enseñar, mostrar, explicar, acompañar.







