¡Hola! ¿Te preguntas qué es el Mandala?

Te podríamos decir que es un centro de experimentación y formación en Permacultura, Bioconstrucción y vida autosuficiente.

Que desde 2020, acompañamos a las personas en el desarrollo de sus proyectos de vida sostenible y autosuficiente.

Te podríamos explicar que compartimos recursos para empoderar a los individuos, y apoyarlos a crear sus proyectos de vida felices, resilientes y respetuosos del medio ambiente.

Todo eso es real y es importante, pero lo que queremos contarte es que El Mandala es una sutil mezcla de una zanahoria retorcida, del Camino de Santiago y de una comida casera.

El Mandala es como una Zanahoria retorcida

La zanahoria es un cultivo complicado y largo. Si alguna vez has sembrado zanahorias, sabrás de lo qué estamos hablando. Después de la siembra son muchos meses de atención, de cuidado y de esperanza. Llegado a 6 meses, con mucha ilusión, arrancas tu zanahoria, y te encuentras con una cosa retorcida que no tiene pinta. Más bien parece una regadera que una zanahoria…

La miras, y de inmediato le coges cariño. Porque es TU regadera, y tiene un sabor increíble. Tiene el sabor de “lo he hecho yo” y no hay ninguna zanahoria de supermercado que lo tenga.

Este sabor es una victoria, es el sabor de hacer las cosas tu mismo, de haber intentado, de haber superado el miedo a que te salga mal.

El Mandala tiene ese sabor, el sabor de animarse, de darse cuenta que todo se puede aprender y que si no todo sale perfecto, no pasa nada.

Se deben cultivar regaderas para llegar a zanahorias.

El Mandala es como el Camino de Santiago

¿Qué es lo más importante del Camino de Santiago? ¿llegar a la catedral? ¿Visitar la ciudad?

Si fuera el caso, te tomarías un bus y en 6 horas estarías. ¿Para qué caminar semanas y semanas entonces?

Porque No se trata de llegar a Santiago.
Al final, lo más increíble del camino, es el propio camino. Son esos días bajo la lluvia, con dolores en los pies, con el próximo albergue a 10 km, cuando casi lo dejas, pero no, perseveras, sigues adelante. Son esos momentos de compartir, de reír, de sentirte rodeado de amigos y familiares aunque los conociste hace apenas 2 horas, son esas mañanas cuando te levantas a las 6 y caminas por los pueblos dormidos, con la mochila liviana y el corazón lleno.

Y cuando llegas a Santiago, lloras y te importa un pepino la catedral. Lo que realmente importa es esa apuesta que has hecho contigo mismo, son esos cientos de kilómetros recorridos, con momentos de felicidad y momentos de dolor, con gente increíble y con roncadores profesionales.

Te das cuenta que la felicidad es una mochila, una sonrisa y un largo camino por delante. Que puedes vivir con casi nada, que a cada esquina hay un montón de oportunidades, y que sientes que puedes hacer lo que quieras en la vida.

Ahora cuando vengas al Mandala, no encontrarás una bonita película o una catedral perfecta. No las hay, y no es lo que contamos.

Al contrario queremos mostrarte nuestro camino. Queremos contarte que nosotros hace 10 años estábamos muy lejos, con una mochila llena de sueños, ilusión y miedos. Y que después de un largo recorrido, muchos esfuerzos, momentos de desesperación y otros de gran felicidad, después de haber cultivado miles de regaderas en formas de zanahorias, pues seguimos avanzando, explorando y experimentando, y es eso lo que hace que la vida sea hermosa, apasionante y significativa.

El Mandala es como una comida casera

Al final, el Mandala es como una comida casera, está lleno de ilusión, de amor y de muchos esfuerzos. Sale como sale, a veces mal, a veces no tanto. Sobre todo sabemos que lo haremos mejor la próxima vez porque así se aprende. Y lo disfrutamos porque sabemos que es más rico que cualquier cosa que compramos afuera. Tiene el sabor de la vida, de cientos de personas que han pasado por aquí y que dejaron sus huellas y sus risas. Tiene su forma propia, no es perfecto, es más bien casero, algo retorcido, orgánico, pero al final, no lo cambiaríamos por nada.

¡No te olvides, tu también puedes, no hace falta ningún secreto!

¡Esperemos verte pronto!